
La limpieza de cutis es un procedimiento que no es agresivo,
destinado a mejorar el aspecto de la piel, corregir la dilatación de
los poros, eliminar las células más superficiales y extirpar los
famosos "puntos o negros o barritos" (en dermatología denominados
"comedones") y los microquistes que se van acumulando con el tiempo.
La
limpieza de cutis es realizada por cosmetólogas dura aproximadamente
entre 50 minutos y una hora, ya que después de la limpieza se realiza
un drenaje linfático. La limpieza cuenta con cinco pasos: pulido,
extracción, descongestión, nutrición e hidratación de la piel.
La frecuencia e indicación de la limpieza dependerá de cada tipo de piel. Es importante recordar que:
La piel seca:
apenas tiene impurezas, suele ser tirante y tiende a la formación de
escamas y arrugas. Los poros en general son poco perceptibles, la
superficie de la piel luce opaca y está deshidratada.
La piel grasa: se caracteriza por poros grandes y abiertos. La piel es gruesa, su superficie es húmeda y presenta una buena hidratación.
La piel mixta: suele ser grasa en la zona "T" del rostro mientras en los pómulos es áspera y tirante.
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